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¿Qué ver en Praga? 15 actividades para hacer en Praga que no te puedes perder.

La capital Checa es una de las primeras opciones que se debería tener en cuenta cada vez que se piensa visitar Europa. Tiene características por demás para complacer a todo tipo de público. Una ciudad que deslumbra por su belleza, su historia y su atmósfera. Hermosa para recorrerla tanto de día como de noche disfrutando de las muchas actividades que tiene para ofrecer. Sin embargo, para poder sacarle provecho al máximo, a continuación te dejo una lista con los 15 lugares para ver que no te puedes perder en Praga.

Si ya tienes decidido cuantos días en Praga, te puede interesar leer la guía “Qué hacer en Praga en tres días”.

1. Qué ver en Praga: Plaza de la Ciudad Vieja.

La Plaza vieja es uno de los puntos principales de encuentro tanto de locales como de turistas. Es el centro donde se congregan los checos para celebraciones, eventos o manifestaciones, y es el punto de partida de muchos de los free walking tours. Llena de historia y bellas edificaciones, podemos decir que la plaza es uno de los principales puntos que ver cuando estemos en la ciudad de Praga.

En la plaza podremos encontrar una de las iglesias más importantes de ciudad, Nuestra señora de Tyn con su impresionante estilo gótico. La iglesia tiene dos torres de 80 metros de altura y la construcción actual data del siglo XIV, en tiempos de Carlos IV. En contraposición a Tyn, en la esquina noroeste de la plaza, se ubica la Iglesia de San Nicolás. Con un estilo barroco del Siglo XVIII y una gran cúpula que destaca entre las demás edificaciones, es otro de los lugares para visitar estando en la plaza. Además, si se quiere, se puede subir a la cúpula.

En otra de las esquinas de la plaza tenemos el Ayuntamiento de Praga, o lo que queda de él. Un conjunto de estructuras heterogéneas donde lo que más destaca, además del reloj astronómico, es su torre de 70 m de altura a la que podemos subir y obtener unas muy bonitas vistas del centro. También en el interior se puede visitar la capilla del primer nivel, la sala de los plenos, e incluso bajar al subsuelo donde se encuentran restos de la prisión que había en ese lugar. 

Reloj astronómico de Praga.

Reloj astronómico Praga

Sin embargo, lo que más llama la atención en la plaza es el reloj astronómico. Este bello reloj medieval que se encuentra en la torre del ayuntamiento tiene su origen en 1410. Y no solo da la hora Checa. También muestra el calendario de las estaciones, el calendario zodiacal y, único en el mundo, también es capaz de medir la hora babilónica. Además no te pierdas el show de las pequeñas figuras al compás de las campanas cada vez que el reloj dan las 12. Un desfile de los doce apóstoles más cuatro estatuillas adicionales, el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte. Sin dudas, es un imperdible para ver en Praga.

Se dice que hay una réplica en la ciudad de Hongdae, Korea. No he tenido la oportunidad de visitarlo, por lo que si alguno lo ha hecho, puede dejarme sus impresiones en los comentarios.

Realmente la plaza es muy bonita y con mucho movimiento. Se encuentra repleta de restaurantes, cafés, y negocios para comprar souvenirs. Además, si estamos en época navideña o de pascuas, vamos a poder disfrutar de un mercado muy pintoresco.

2. Qué ver en Praga: Vivir la época medieval paseando por Staré Město.

Staré Město significa Ciudad Vieja en Checo. Se llama así porque fue uno de los primeros asentamientos de la zona donde los primeros testimonios se remontan al siglo IX. El barrio se encuentra ubicado al este del río Moldava y se concentra mayormente alrededor de la plaza vieja. Tanto de día como de noche, las calles que rodean la plaza, y de camino al Puente de Carlos, están llenas de vida. El Barrio está repleto de negocios, restaurantes, bares, cafeterías y obviamente turistas paseando por las callecitas adoquinadas.

Caminar por este barrio, disfrutar de su ambiente, admirar los edificios, entretenerse con los negocios, o sentarse a tomar una cerveza es algo mágico en esta ciudad. Tiene ese no sé qué en el ambiente que enamora y conquista a cualquiera.

En Staré Město no sólos se puede disfrutar de la plaza vieja, también se puede ver otras atracciones de Praga como la Torre de la pólvora, el Clementinum o el Puente de Carlos. Sin duda, perderse por la ciudad vieja en cualquier momento del día es una actividad gratis que nos hará disfrutar mucho.

3. Qué ver en Praga: Torre de la Pólvora en Praga.

La torre de 65 metros es una antigua puerta de entrada a la ciudad vieja y la única sobreviviente de las 13 que fueron construidas en el pasado. Antiguamente se encontraba unificada a las murallas de la ciudad y la llamaban torre nueva. Su construcción comenzó en 1475 lo que la convierte en uno de los monumentos más antiguos de la ciudad vieja. Sin embargo, en 1541, un incendio devastó la torre y tuvo que ser reconstruida. El estilo gótico que podemos ver actualmente fue rediseñado en el XVIII por el arquitecto Josef Mocker.

El nombre Torre de la pólvora se debe simplemente porque en el siglo XVIII comenzó a utilizarse como depósito de pólvora y desde ese momento se la llamó de esa forma.

Hoy en día se puede visitar, y luego de subir 200 escalones, se puede llegar a la cima para obtener unas lindas vistas de la ciudad vieja. Además, en el interior se puede disfrutar de una exposición sobre la ciudad de Praga y una muestra de diferentes estatuas representando antiguos monarcas bohemios.

La torre se ubica en Náměstí Republiky 5 muy cerca de la plaza de Wenceslao y se ingresa gratis con la tarjeta Prague Card (puedes comprar la tarjeta aquí)

4. Qué ver en Praga: Biblioteca Clementinum.

Clementinum
Foto: Pixabay

La biblioteca Clementinum debe su nombre a la primera capilla de San Clemente sobre la que se originó el complejo. 

Antiguamente, en el siglo XI, el Clementinum era un pequeña sede de la Universidad de Carlos. Sin embargo, tras varias sucesiones de ocupantes, primero los dominicos y luego los jesuitas, la antigua universidad se expandió hasta convertirse en el mayor complejo arquitectónico de Praga luego del Castillo. Gran parte de este crecimiento se debe a los jesuitas, que tras 200 años, anexaron varios territorios adyacentes para construir muchos de los edificios que vemos hoy. Finalmente, a fines del siglo XVIII, el Clementinum se transformó en la actual Biblioteca nacional.

Hoy en día se puede ingresar a la Biblioteca y disfrutar de su increíble interior barroco. Durante las visitas se pasa por diferentes sectores. La capilla de los espejos, una sala cubierta de espejos donde se encuentra el órgano original donde tocó Mozart. La biblioteca barroca, es la joya artística del complejo con su estilo barroco, repleto de libros, globos terráqueos y frescos en los techos. Todo un ambiente que nos transporta a otra época y nos hace sentir más intelectuales. Por último, la torre astronómica de 70 metros de altura a la que se puede subir y conseguir vistas 360 de la ciudad. Incluso ver desde lejos el castillo de Praga.

Para ingresar al Clementinum se necesita pagar un visita guiada de 220CZK para adultos, 140CZK para menores y estudiantes. Con la Prague Card se obtiene un 25% de descuento.

5. Qué ver en Praga: Puente de Carlos en Praga.

Si hay un imperdible para ver en Praga, ese es el Puente de Carlos. Es una de las imágenes más conocidas de la capital de República Checa y uno de los lugares más visitados de la ciudad. El puente cruza el río moldava conectando la ciudad Vieja Staré Město con el barrio de Malá Strana, y queda de camino al Castillo de Praga.

Puente de Carlos Praga
Puente de Carlos

Fue el Rey Carlos IV quien encargó a Petr Parler la construcción del nuevo puente que reemplazaría el antiguo de madera “Judith”, destruido por las distintas guerras e inundaciones.

Cuenta la leyenda que para favorecer la suerte del puente, astrólogos y numerólogos recomendaron colocar la piedra fundamental a las 5:31 del 9 de julio de 1357. Ese mismo momento indican un número capicúa de secuencia impar 135797531 que se encuentra grabado en la torre de la ciudad Vieja.

El puente de 16 arcadas y 515 metros de largo, es un poco más ancho que su predecesor, mide cerca de 10 metros. Además, el puente cuenta con torres de entrada y salida en ambos extremos que son igual de bonitas que el mismísimo puente. La torre del lado de Staré Město se llama, en un rapto de originalidad, Torre de la ciudad vieja. Y en la otra punta, del lado de Malá Strana, no solo hay una torre sino dos, las torres de Malá Strana.

La torre de la Ciudad Vieja.

Torre ciudad vieja en Puente Carlos
Torre ciudad vieja.

Que no nos engañe la simplicidad de su nombre, la torre de estilo gótico, 43 metros de altura y siete siglos de vida, es una de las más bellas de Praga.

Fue un encargo del rey Carlos IV y construida por el mismo arquitecto que hizo el puente. Entre los detalles de su arquitectura podemos encontrar que está decorada por los escudos de los países que pertenecían al Reino Checo. Además se pueden ver cinco esculturas de importantes personalidades del país. Como si fuera un equipo de fútbol, a la izquierda, el mismísimo Rey Carlos IV, en el centro, San Vito, y a la derecha, el Rey anterior Wenceslao IV. Arriba hay dos más, los patronos de la República Checa, San Adalberto y San Segismundo.

La torre se puede visitar y subir hasta la cima para tener una bonita vista del Puente Carlos junto al Castillo de Praga. El valor de la entrada es de 100 CZK para adultos y con la Prague card se obtiene un 50% de descuento.

Las torres de Malá Strana.

Las torres ubicadas en el lado de Malá strana son de tamaño desigual y eso se debe a que fueron construidas en diferentes momentos. La más pequeña, de 29 metros de altura y tres pisos, es la más antigua, del siglo XII. Llamada torre Judith, es la única reminiscencia del antiguo puente. Originalmente era de estilo romántico pero en 1591, cuando fue anexada a la otra torre, se le agregó un tejado de estilo renacentista.

La torre más alta es la torre de Malá Strana. Tiene una altura de 45 metros y fue construida en 1464 con estilo es gótico tardío. Actualmente se puede visitar y subir hasta su galería a 26 metros de altura. En el interior, además de tener unas buenas panorámicas del puente, también se puede disfrutar de una exhibición de la historia del Puente de Carlos.

Las esculturas del puente.

De las 30 esculturas que se encuentran en el puente ninguna es la original, todas son réplicas ya que las auténticas fueron trasladadas al Museo Nacional. 

Puente de Carlos Praga
Estatuas en el Puente de Carlos. Vista desde torre de la ciudad vieja

La primera estatua instalada en 1683 fue la de San Juan Nepomuceno, Patrono de Bohemia. Cuenta la leyenda que fue sentenciado a muerte por Wenceslao IV arrojándolo desde el puente en 1393 pero años más tarde fue convertido en Mártir. Supuestamente la cruz entre los pilares seis y siete es el lugar donde fue arrojado al agua.

Podrás ver que en la estatua de Nepomuceno hay una figura de un perro que brilla dorado. Esto se debe a la leyenda que dice si tocamos al perrito (símbolo de fidelidad) volveremos a la ciudad de Praga.

A partir de la estatua de San Juan Nepomuceno comenzaron a colocarse las demás estatuas representando varios santos y patronos (lista de las estatuas).

Sin dudas, el Puente de Carlos es un imperdible para ver en Praga. No sólo por su belleza arquitectónica y su larga historia, sino también por el ambiente bohemio lleno de artistas, músicos y pintores que nos hacen sentir estar caminando en el siglo XIV. Es recomendable pasar varias veces, a distintas horas, para apreciarlo con diferentes luces del día. Y definitivamente cruzarlo de noche, iluminado por sus faroles, es algo que no nos podemos perder, con el plus que evitaremos un poco a los demás turistas.

6. Qué ver en Praga: El enorme Castillo de Praga.

Y en el barrio de malá strana lo más importante para ver es el Castillo de Praga. Pero no es un castillo convencional, sino que es una pequeña ciudad amurallada donde se encuentran varios edificios y monumentos importantes conectados por pintorescas callecitas. Por lo tanto, si lo queremos ver todo en detalle, entonces tendremos que dedicarle como mínimo una mañana entera.

El castillo tiene su origen en el siglo IX cuando el Príncipe Bořivoja envió a construirlo. Desde ese momento el complejo fue creciendo y se convirtió en la residencia de los reyes de Bohemia. En la actualidad, y desde 1918, se transformó también en la sede de la Presidencia de la República Checa.

Al igual que en otras ciudades como Londres, Copenhague o Madrid, Praga también tiene su cambio de guardia real. Todos los días a las 12 horas del mediodía, frente al Palacio Real, se realiza la ceremonia donde hay un izado a la bandera y una marcha con música.

Catedral San Vito.

Catedral de San Vito
Catedral de San Vito.

La Catedral de San Vito es la iglesia Checa más importante y es considera la Catedral de Praga. Ésta impresionante catedral de estilo gótico tiene su nacimiento en la primera mitad del siglo XIV. En su construcción y diseño también participó Petr Parler, autor del puente de Carlos.

Fue testigo de grandes acontecimientos como las coronaciones de los reyes de Bohemia, los entierros de Carlos IV de Luxemburgo, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y de Wenceslao I, Rey de los Romanos y Bohemia.

La catedral es inmensa y está repleta de detalles. Una de las cosa más llamativas para ver son los grandes vitrales lleno de imágenes y colores a lo largo de toda la Catedral.

Palacio Real.

Junto a la Catedral de San Vito se encuentra el Palacio Real de Praga. Un edificio del año 1134 construido inicialmente en estilo romántico al que luego se le fueron adicionando otros pisos de estilo gótico y renacentista.

Lo más destacado es su gran Salón Vladislao de 63 metros de largo y 16 de ancho, donde la nave de estilo gótico tiene sus vigas que forman cinco estrellas. En éste salón se celebraban justas de caballeros, banquetes y coronaciones. Hoy en día en esta sala se celebra las elecciones de Presidente de la República Checa.

Callejón de Oro.

El Callejón de oro es una pequeña calle donde se encuentran una serie de pintorescas casas de colores donde antiguamente vivían los orfebres del palacio.

Las casas fueron construidas entre los siglos XVI y XVII destacándose la número 22 donde vivió el famoso escritor Franz Kafka entre 1916 y 1917. Actualmente las casas están ocupadas por  representaciones de cómo se vivía antes y otras como tiendas de cafés, marionetas o de souvenirs.

Realmente esta corta calle no tiene mucho más para ofrecer y no es de lo más destacado del Castillo de Praga. No es de lo más indispensable.

Basílica y monasterio de San Jorge.

La Basílica de San Jorge fue fundada en el año 920 y ampliada con el monasterio de las monjas benedictinas en 973. Sin embargo, un gran incendio ocurrido en 1142 la destruyó casi por completo y tuvo que ser reconstruida. La nueva versión fue realizada en el estilo romántico que vemos hoy de color rojo. 

El interior es bastante austero, sin mucho lujo o detalle, característico del romanticismo. Lo más destacado es la capilla de Santa Ludmila y la colección de arte bohemio del siglo XIX, en el monasterio de San Jorge.

Torre Daliborka.

La torre Dalibor o Daliborka se construyó en el año 1483 y funcionó como una antigua prisión. Al visitarla se pueden ver algunas de las diferentes salas de la cárcel e incluso algunas herramientas de tortura.

El nombre se debe al primer prisionero de la torre, un joven caballero. Cuenta la leyenda que el joven Dalibor refugió un grupo de sirvientes rebeldes y por ello fue condenado a muerte. Estando en la prisión aprendió a tocar el violín, e interpretaba melodías muy bonitas, que se escuchaban desde lo alto de la torre. Su sentencia fue retrasada por temor a la revuelta del pueblo ya que se convirtió en un especie de Robin Hood checo. Sin embargo, un tiempo después, el violín dejó de sonar.

Entrar al castillo y recorrer sus calles internas es gratis (excepto el callejón de oro), pero para ingresar a los diferentes edificios y monumentos hay que comprar el ticket. Existen diferentes combinaciones dependiendo de lo que se quiera ver (Circuito A, B o C) y si se contrata algún audiogía. Los tickets tiene validez por dos días, o sea, cuentan para el día del primer ingreso y el siguiente. Lo mejor es comprar anticipadamente para evitarse las filas al entrar.

7. Qué ver en Praga: Barrio de Malá Strana.

Malá Strana, “ciudad pequeña”, es el primer barrio que encontramos al cruzar el Puente de Carlos desde la ciudad vieja y de camino al Castillo de Praga.

Es un barrio muy bonito y colorido con un ambiente muy bohemio. Por las calles principales, Mostecká, Nedurova y Karmelitska, repleta de restaurantes, cafés y negocios, podrás ver el marcado estilo barroco. Incluso algunos lo llaman “la perla del barroco”. 

De día es una zona muy animada y concurrida ya que a sus alrededores se encuentran muchos puntos de interés.

Barrio de Malá Strana visto desde el Castillo.
Barrio de Malá Strana visto desde el Castillo.

Las iglesias del barrio Malá Strana.

En la plaza principal, Malostranské náměstí, se encuentra la impresionante Iglesia barroca de San Nicolás. El exterior destaca por su gran cúpula color verde y su campanario. En el interior se puede disfrutar del púlpito decorado por numerosas esculturas y de estilo barroco, del órgano que tocó Mozart, y de los frescos en la cúpula. Si se quiere, se puede pagar para subir al mirador del campanario.

En la calle Karmelitská se ubica la Iglesia Nuestra Señora de la Victoria pero más conocida como Iglesia del niño Jesús. Lleva éste nombre por la pequeña escultura de cera representando al Niño Jesús. Ésta imagen del niñito es muy venerada por los fieles, lo que convirtió a la iglesia en un importante centro de peregrinación, atrayendo a miles de religiosos año tras año.

Así como el Manneken pis en Bruselas, esta pequeña estatuilla tiene todo un vestidor y un museo particular.

Continuando por el barrio de Malá Strana llegamos al monte Petřín. Una colina de 140 metros de altura rodeada por un gran parque. Además de poder pasear al aire libre y descansar del bullicio de la ciudad, también se puede disfrutar de otros atractivos. En la colina se encuentra la Torre de Petřín, una torre de observación que tiene un similar parecido a la torre Eiffel en París pero de menor altura, 63 metros (aunque hay que sumarle también la altura de la colina). Se puede subir hasta la cima, previo abono de la entrada, y ver por completo la ciudad de Praga. 

También en el parque se encuentra el Laberinto de los espejos, una actividad recomendada para niños. Luego de abonar la entrada (gratis con la Prague Card) y hacer un pequeña fila, se ingresa a una especie de castillo llena de espejos de diferentes tamaños que deforman las imágenes.

8. Qué ver en Praga: Muro de John Lennon.

En el mismo barrio de Malá Strana existe un curioso muro que se transformó en un ícono de la ciudad, y en uno de los lugares para ver en Praga, el muro de John Lennon. Éste colorido muro que se encuentra lleno de grafitis, repleto de frases de paz y letras de canciones de lo Beatles tiene un nacimiento muy curioso.

Tras la muerte de John Lennon en 1980, en éste muro de Mala Strana apareció pintada la imagen del cantante junto a mensajes reivindicativos de la libertad. En un momento donde la República Checa se encontraba dominado por el Comunismo, estos actos “subversivos” no era tolerados por el régimen, y por lo tanto eran reprimidos. Todo tipo de imagen y/o mensaje en el muro era constantemente borrado. Pero por más esfuerzo que se hiciera en eliminar las pintadas, éstas siempre volvían a aparecer. Con el tiempo, el muro se transformó en un símbolo de lucha pacifista y de libertad de expresión de la juventud checa.

En el año 1998, el mal estado del muro hizo que tenga que ser rehabilitado. Sin embargo, luego de los trabajos de reconstrucción, los grafitis, pintadas y mensajes volvieron a aparecer.

El muro se encuentra en Velkopřevorské nám. 485/4, 118 00 Malá Strana

9. Qué ver en Praga: La calle más angosta del mundo.

Calle más estrecha del mundo
Calle más estrecha del mundo.

Otro de los atractivos para ver en Praga, y original de esta ciudad, es la llamada calle más estrecha del mundo. La calle Vinarna Certovska, una especie de escalinata de 10 metros de largo y tan solo 70 cm de ancho, es tan estrecha que dos personas de contextura normal no pasan al mismo tiempo. Para evitar que los peatones se encuentren en el medio de la callecita sin poder pasar, se colocaron semáforos en ambos extremos del camino.

Aunque se piense que esta estrecha callejuela tenga un origen reciente o sea un error de construcción, la verdad es que tiene varios siglos de vida y fue creada con un motivo en particular. Su función era desviar el agua que venía del monte Kyetnice, muy cercano, y llevarla fuera de la ciudad.

Hoy en en día es un atractivo muy curioso y divertido. Siempre nos encontraremos con algún turista como yo, sacándose fotos e intentando cruzar al otro lado.

10. Qué ver en Praga: Plaza de Wenceslao.

La Plaza de Wenceslao realmente no parece una plaza tradicional como la que estamos acostumbrados a ver en Europa. En realidad es una gran avenida de 750 metros, con un bulevar en el medio, decorado por bonitos jardines de flores. 

Esta gran avenida es el centro de la zona más moderna de Praga, y ha sido protagonista de un evento muy importante en la historia de República Checa. En 1989, una gran manifestación en contra de la brutal represión policial se dio lugar en esta plaza. Este evento fue el comienzo de la revolución de terciopelo y posterior caída del comunismo.

A lo largo de la plaza se puede encontrar todo tipo de negocios, grandes tiendas de ropa, casas de cambio, supermercados, además de muchos hoteles, restaurantes, cafeterías y otros lugares de entretenimientos.

Lo más destacado de la plaza, además de su dinámico ambiente, es el Museo Nacional de Praga que se encuentra en el extremo sur del bulevar. Por otro lado, en el pasaje Lucerna, podremos sacar algunas fotos a la particular escultura ecuestre de San Wenceslao montando su caballo del revés.

Museo Nacional Plaza Wenceslao
Museo Nacional Plaza Wenceslao

Es muy posible que en tu visita a Praga pases al menos una vez por la plaza de Wenceslao, ya que se encuentra muy cerca de la estación de tren hlavní nádraží, y además muchos de los hoteles se encuentran por la zona.

11. Qué ver en Praga: Casa Danzante de Frank Gehry.

La Casa Danzante es un edificio con una forma muy particular que emula a dos personas bailando. De hecho, también se la conoce como “Ginger y Fred”, por los bailarines Ginger Rogers y Fred Astaire.

El edificio fue construido por el arquitecto checo Vlado Milunic con participación del famoso arquitecto Frank Gehry. Se terminó de construir en 1996 y actualmente está ocupado por oficinas. El interior no se puede visitar sin embargo, desde hace poco tiempo, se puede subir a su bar en la terraza.

La casa danzante se encuentra muy cerca de la Plaza Wenceslao, de camino al Puente Jiráskuv, por lo que es muy fácil llegar. Es muy recomendado pasar por lo menos una vez y dedicarle unos minutos para ver esta divertida edificación en Praga. 

12. Qué ver en Praga: Estatua en honor a Franz Kafka.

Escultura Franz Kafka Praga
Escultura Franz Kafka.

Desde el año 2014, en la puerta del centro comercial Quadrio, justo en la estación de metro Národní Třída, se encuentra la estatua en honor al famoso escritor praguense Franz Kafka.

La estatua es una enorme cabeza de la cara del escritor y se encuentra rebanada por 42 planchas movibles de brillante acero inoxidable. Estas planchas se mueven en circulo, lo que hace que la cara se deforme y luego se vuelva a unir pero mirando hacia otro lugar.

Algunos datos interesantes de la escultura creada por el artista David Černý: tiene 11 metros de alto, pesa 24 toneladas y el motor que hacer girar los bloques necesita de 1 kilómetro de cables.

13. Qué ver en Praga: Probar la cerveza checa.

Por si no lo sabías, los checos son los que más consumen cerveza (pivo en checo) en el mundo. Es por eso que estando en Praga no se puede dejar de probar la típica cerveza checa.

Cerveza en Praga
Cerveza en Praga.

República Checa es un país con una larga tradición cervecera, destacándose por su producción del tipo Pilsen. Se dice que la primera fábrica de cerveza checa es del año 993, momento en el que se creó Claustro de Brevnov Praga. Hasta ese entonces los checos la producían artesanalmente, en sus propias casas, y la utilizaban tanto para beber como para preparar distintas comidas.

Tanto les gusta la cerveza a los checos, que además de festejar el día nacional de la cerveza el 27 de Septiembre, también tienen el festival más grande, celebrado durante 17 días en Mayo en Praga.

Estando en Praga no nos faltará oportunidad de darnos ese gustito de probar la cerveza Pilsen ya que la ciudad está repleta de bares. Sólo tienes elegir uno y pedir una Pivo. Un consejo, al brindar siempre se dice la frase Na zdravi!, y se mira a los ojos de los demás festejantes. De otra forma seríamos descorteses y tendríamos mala suerte. 

14. Qué ver en Praga: Disfrutar de una obra en el Teatro negro.

Si bien no es algo exclusivo de Praga, los espectáculos de este tipo son característicos de la ciudad, hay mucha oferta y además no hay que saber el idioma ya que solamente se escucha la música.

El teatro negro es un obra donde los actores están íntegramente vestidos con ropa negra e interpretan sobre un fondo negro. Esto hace que el espectador sólo vea lo que los actores desean mostrar.

En las presentaciones llama mucho la atención los objetos iluminados, artículos fosforescentes y personajes flotando, lo que hacen especial a este arte.

Muchos son los teatros que ofrecen este tipo de espectáculo en la ciudad. Alguno de ellos son Ta Fantastika, Teatro Blanik, Teatro Metro o Teatro Animato.

15. Qué ver en Praga: Paseo en barco por el Moldava.

Generalmente cuando hay un río importante que cruza la ciudad, siempre es lindo dar un paseo en barco, y Praga no es la excepción.

Recorrer la ciudad a través del Río Moldava es una buena opción a tener en cuenta. Poder ver muchos de los principales edificios y monumento de la ciudad desde un barco, es un paseo muy recomendable. Principalmente si lo hacemos de noche, cenando una típica comida checa, a la vez que admiramos la belleza de la ciudad iluminada. 

También está la opción corta y de día que no es para descartar. El paseo de una hora es una buena forma de conocer Praga desde el río, a un precio más accesible.

¿Dónde alojarse en Praga?

Praga es un ciudad grande, sin embargo la mayoría de los atractivos turísticos se encuentran en el casco histórico o muy cerca de él.

La ciudad está dividida en 10 distritos con el nombre de Praga 1, Praga 2, Praga 3, etc aunque los habitantes los llaman por Stare Mesto, Mala Strana, Vinohrady, etc.

Stare Mesto.

Stare Mesto es la zona más céntrica de Praga y donde se encuentran las principales atracciones turísticas. En él están el Puente de Carlos (Karluv Most), la Plaza de la Ciudad Vieja (Stare Namesti), la Plaza Wenceslao (Vaclavske Namesti), el Barrio Judío (Josefov), y muchos otros atractivos turísticos.

También en esta zona está repleta de restaurantes, centros comerciales, bares y discotecas. Además es la zona con más vida de la ciudad, tanto de día como de noche.

Sin embargo, estos beneficios están acompañados de un precio del alojamiento más elevado que en cualquier otra parte de la ciudad.

Malá Strana.

El barrio de Malá Strana es otra de las zonas más antiguas y bellas de Praga. Es la zona situada a los pies de la colina donde se encuentra el Castillo de Praga. La mejor forma de llegar a ella desde Stare Mesto es cruzando el Puente de Carlos.

Esta zona es muy tranquila y lujosa con ministerios y embajadas además del Parlamento de República Checa. Es el barrio más exclusivo de Praga, y muchos de sus mejores restaurantes se encuentran aquí. Es por este motivo que también los precios no son los más económicos.

A diferencia de la Ciudad Vieja durante la noche no hay mucho movimiento. Es una zona ideal para dormir en Praga si buscas tranquilidad y estar cerca de todos sus atractivos turísticos.

Vinohrady.

Por su parte Vinohrady, localizado en la cima de la colina justamente un poco más allá del extremo final de la Plaza Wenceslao.

Su localización es excelente ya que está muy cerca del centro, y no hay las multitudes de turistas de la Ciudad Vieja. Otra ventaja es que Hlavni Nadrazi (La estación de trenes principal) está localizada aquí.

Es una zona muy demanda por su proximidad con el centro, su fácil acceso al transporte público, y por su enorme oferta gastronómica. Además de buenos restaurantes en el barrio hay una buena cantidad de cafés chic, bares de moda y tiendas.

Vinohrady se encuentra a distancia a pie de la Plaza Wenceslao, y cuenta con un excelente servicio de bus y metro. Es una muy buena opción para hospedarse en Praga.

El alojamiento que elegí la última vez en Praga fue DREAM Hostel Prague. Un hostel con todas las comodidades y a tan solo 10 minutos a pie de la plaza de la Ciudad Vieja.

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